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La Coctelera

... Y el Afligido resucitó : dos orejas y Puerta Grande

Plaza de las Ventas

17 de mayo de 2011

6 toros de el Ventorillo ( encaste Domecq, antigua ganadería de Francisco Medina, desiguales de presencia  ( el sexto un zambombo), los tres primeros encastados y muy nobles ( destacó el tercero por su codicia y nobleza) y los 3 segundos descastados y sosos.

El Cid, Miguel Angel Perera y Alejandro Talavante

Después del largo invierno, hoy me reencontraba con la afición venteña ( o lo que queda de ella), con algunos compañeros de abono que siguen honrando con su presencia esta bendita pasión taurina, tan denostada y maltratada por los políticos actuales, que lejos de preocuparse por sus problemas, hacen de ella un arma arrojadiza más en los foros públicos, haciendo gala de la demagogia más exasperante sin rigor alguno.

Para abrir boca, íbamos a confirmar la recuperación del Cid, aquel torero que hace años esculpía auténticas esculturas con la mano izquierda y construía faenas de mando ante toros complicados, el experto de los victorinos, el de la machada de Bilbao... pues bien, tras la floja temporada pasada, según los expertos cronistas, se esbozaba una recuperación en los albores de esta temporada. A tenor de lo visto hoy, tendremos que conlcuir que efectivamente se trataba de un esbozo, que ante un primer toro noblote, flojo y rebrincado, se vio desbordado para someterlo en la muleta y pararlo. Que estuvo más pendiente de componer la figura, de pasárselo por ambos pitones, sin llevarlo toreado, sin mando, desangelado. A las primeras de cambio, ya había realizado la tanda de derechazos ( como salieran) y el cambio por la espalda para rematar con el de pecho, de forma mecánica, fría , distante.  Debió arriesgarse a tirar al toro, someterlo por abajo y si no aguantaba, haber terminado con la sensación del deber cumplido, en lugar de dar pie a que la plaza tomara partido por el burel, aplaudiéndole en el arrastre y dedicando una sonora pita al diestro de Salteras. Para compensar, intentó hacer el esfuerzo con el cuarto, un toro soso que no descolgaba, con la cara por las nubes, eligiendo otra vez mal los terrenos que el toro necesitaba ¿ por qué lo toreó en los medios, donde probablemente el toro se defendía más?. En fin, una pena, pero tal cual está el plantel de toreros, tiene crédito para seguir esperándole. Soberbio el Boni en la lidia del primero, es decir, inteligente y capaz como siempre de colocar al toro con un capotazo y andando hacia atrás.

A Perera le tocó el toro más boyante del encierro, que peló en varas, arrancándose de lejos por dos veces al caballo montado por Ignacio Rodríguez que colocó dos varas en todo lo alto, por fin, en su sitio. Perera se lo sacó a los medios, citándole de lejos, para administrale tres tandas con la mano derecha de mano muy baja que quebraron al toro. Después de esas tandas, el toro ya no fue el mismo y Perera se echó la mano a la izquierda, el mejor pitón del toro,  ya tarde, y fue acortando las distancias para acabar encimando la boyante embestida del toro. En el quinto, más soso y reservón, poco pudo hacer pero insistió en su afán encimista ( moda Castella, debe ser...) Mató ambos mal.

Y llegó Talavante, el que tantas tardes hemos visto ausente, al que bautizamos en el tendido como el Afligido y la lió en el tercero de la tarde. El toro, el más terciado del encierro, de bonita capa ( castaño salpicado con falso girón, ¡ahí es nada!) y tras un tercio inexsistente de varas , ya que derribó con estrépito al picador en el primer intento y ante un picotazo como segunda vara, el Presidente incomprensiblemente accede al cambio de tercio...( al final de la faena, al menos fue coherente con el error cometido).  Durante el tercio de banderillas, el toro parece que corta por los dos pitones, dificultando el pareo de los banderilleros, esperando en la raya del tercio. Pero la principal virtud de Talavante fue el inicio de la faena, no se lo piensa dos veces y cita al toro desde los medios y el toro se arranca con prontitud ( estaba sin picar, recordemos). Dos tandas con temple con la mano derecha y se cambia la muleta a la mano izquierda, y es ahí en donde deja para el recuerdo tres naturales largos, eternos, rematados detrás que ponen a la plaza en pie. La faena tiene sus altibajos, pues intercala muletazos de enjundia, con pases por la espalda, todo por demostrar la quietud de su concepción del toreo, pero que en mi opinión,desmerecen el conjunto, perjudicando la robustez de la faena. Cierra al toro en tablas y en la suerte natural cobra un buena estocada que tira al toro sin puntilla: dos orejas para el Afligido y la docta afición venteña solicita la vuelta al ruedo a un toro que ¡ estaba sin picar ! . El presidente, consciente del error que cometió con el cambio de tercio, deniega la vuelta al ruedo, a un toro que fue un dechado de nobleza. Con el sexto un zambombo de 620 kilos, con escasa movilidad y más justo de casta, poco pudo hacer. Al menos, asistimos a la resurreccíón del Alfigido... a ver si le dura hasta el jueves para comprobar si vuelve en modo ausente o en modo Afligido resucitado.

 

Juan Navazo, ¡torero!

9  de mayo 2010  Plaza de las Ventas

5 toros de Dolores Aguirre ( encaste Atanasio Fernández-Conde de la Corte)  desiguales de presentación, 3ª y 4º anovillados, mansos, destacó el noble primero y el 4º noble y con fijeza que empujó con clase en el caballo y 1 toro de Fernando Peña ( encaste Torrestrella) bien presentado, soso y parado en el último tercio.

Rafaelillo, Fernando Cruz y Joselillo

Ocurrió en el segundo de la tarde, un toro manso, rajado  que se refugió en tablas durante el tercio de banderillas, al que no había forma de sacar  más alla de la primera raya del tercio. Después de que Carlos Hombrados lo intentara por los dos pitones, en el tercer par de banderillas, Juan Navazo decidió banderillearlo al hilo de tablas, citándolo a favor de querencia, para que el toro se le arracancara y cuarteara en la misma cara del burel en la raya del tercio: un par de banderillas antológico - no hacen falta tantas carreras, matadores banderilleros-, en corto y por derecho, y con los recursos que ante un toro manso cabe esperar de los que se dicen profesionales de la tauromaquia. El resultado: la plaza puesta en pie aplaudiendo ese derroche de torería. ¡ Enhorabuena torero!

En la ventosa tarde dominical, pudimos asistir a otra lección de tauromaquia, esta vez a cabo del matador Rafaelillo,  en el primero de la tarde; el toro tomaba la muleta a media altura, pero Rafaelillo empezó la faena con unos magistrales doblones, que ahormaron la embestida del astado de Aguirre, alto de alzada, como el resto de sus hermanos. Molesto por el viento, no pudo sacarse el toro más allá del tercio, pero consiguió robarle series cortas por ambos pitones, a base de dejarle la muleta en la cara , ligando y componiendo una faena que estaba a años luz de las condiciones de su enemigo. Lo mató de una estocada en la suerte contraria, un pelín trasera y el toro tardó en caer, y el Presidente se negó a concederle una oreja que en mi opinión había ganado a ley. Dio una clamorosa vuelta al ruedo. Su segundo, el toro menos rematado del encierro, llegó como un guante a la poderosa muleta de Rafaelillo... y éste se quitó el mono de faena que tantas tardes acostumbra a llevar, y por fin pudo disfrutar toreando con gran temple a un toro noble, que más parecía proveniente de la casa Domecq que de doña Eduarda... Y  toreó a media altura, con gusto, como si fuera una faena campera, y los tendidos se frotaban los ojos como diciendo: ¡Dios!, ¡sabe torear!. Las cosas que tiene esta plaza, le jalearon una faena que si la llega a hacer Ponce o Juli, le montan un escándalo de tres pares de cojones. En fin, ya sabemos que las Ventas es plaza caprichosa... Para colmo de males, lo mató de un pinchazo hondo y sus subalternos le hicieron la noria para derribarlo y apuntillarlo cuanto antes (como si estuviéramos en un poblacho castellano) y el Presidente aplicando la teoría de la compensación como los árbitros de fútbol, le concedió una oreja.

Fernando Cruz tuvo que lidiar con el peor lote, en su primero el toro no humillaba, manseó en exceso y el lucimiento fue prácticamente imposible. Su segundo, de Fernado Peña, llegó con escaso recorrido a la muleta, después de una primera vara larga y puesta en la paletilla... (sería para ayudar a la faena posterior, digo yo). No obstante, se puede atisbar que su toreo conoció tiempos mejores, porque se le ve triste y sin decisión en el ruedo.

Joselillo se encontró con un primer enemigo que galopaba, sin emplearse, como toda la corrida; dio la sensación de que no acabó por tomarle la distancia, que no ligaba los muletazos por moverse en exceso entre pase y pase. Ese defecto le pasaría una tremenda factura en el último de la tarde, un búfalo, cinqueño corrido de 597 kilos , de comportamiento cambiante , que desarrolló sentido durante la lidia, se frenó ya de salida con el capote, derribó con estrépito por dos veces al caballo ( arreones de manso con poder, no bravo) , galopó y pareció ir largo en el tercio de banderillas, para quedarse a la defensiva en la raya del tercio en la muleta. Joselillo lo intentó por los dos pitones ,y al iniciar la serie con la izquierda, el toro le prendió de forma muy fea por la cinrura  y le buscó con saña en el suelo. 

 

Hasta el reloj de la plaza se paró viendo torear a Morante

21 de mayo 2009 Plaza de toros de  las Ventas

4 toros de Juan Pedro Domecq ( encaste Juan Pedro Domecq), desiguales de presentación, alguno como el tercero impresentable, anovillado, el resto escandalosamente flojos rozando la invalidez y, manejables, destacó la nobleza del sexto, y 2 toros de José Vazquez, ( probablemente línea domeq) , discretos de presencia, mansos y deslucidos

Morante de la Puebla, Jose MAria Manzanares y Rubén Pinar ( confirmaba alternativa)

Ocurrío en el cuarto toro de la corrida, un toro discreto de Juan Pedro, al que recibió toreando a la verónica en la raya del tercio, con unas verónicas a cámara lenta, meciendo la embestida del toro, eternas, que ya nos pusieron los pelos como escarpias - y hablan también de la fuerza de salida que lució el astado- . Le supo a poco y antes de ponerlo en suerte, le recetó otra dos rematando con una media sublime.LLevó el toro al caballo galleando, con gracia y empaque , lástima que el remate no le saliera a la primera y tuvo que reconducir la embestida del toro para ponerlo de nuevo en suerte. El toro simuló que le picaban, y Morante le hizo un quite por chicuelinas de mano baja. Después del segundo picotazo que recibió el toro, a lo mejor con el consentimiento de Manzanares, realizó  otro quite sublime, toreando como los ángeles. En ese momento, la plaza ya estaba a revientacalderas, porque Morante había conseguido en escasos cinco minutos, que viéramos torear de capote como no volveremos a ver torear en lo queda de esta Feria y de muchas Ferias... En ese momento, aunque siguiera la lidia, se debía haber dado una vuelta al ruedo para agradecerle lo que habíamos presenciado.

El toro o lo que fuera aquello, embestía con nobleza pero sus escasas fuerzas, no hacían presagiar una faena redonda; sin embargo, desde el principio de faena con los ayudados por alto en terrenos del siete, que aprovechó para reconducir la embestida hasta el mismo centro del ruedo,  se vio que Morante estaba decidido a darnos una tarde de toros completa. La serie con la derecha, llamando al toro en la media distancia, con el toro desplazándose con nobleza, y rematando con un cambio de mano por la espalda para enlazar con el de pecho, fue sencillamente sensacional por perfecta y honda: es imposible torear más hondo y más estético. El toro, se acabó pronto y deslució la siguiente serie por la mano izquierda, cuando los muletazos resultaron más enganchados y deslucidos. Con el toro acabándose por momentos, intentó torear al natural de frente, cin una perfecta colocación, y entre pase y pase, hasta se llegó a cruzar al pitón contrario, Lo cerró en terrenos del tendido 10 y después de un pinchazo en lo alto, cobró una estocada que le valió para cortar una oreja que forzosamente ha de tener un peso específico distinto a las que hemos visto cortar a lo largo de esta Feria, se llamen Castella o Capea, porque en una palabra : ayer por fin vimos torear.   Dio una clamorosa vuelta al ruedo, que podían haber sido muchas más de no haber ido tan mal de hora por la devolución de dos de los inválidos que el Presidente aceptó a devolver ( hubo otros dos que merecieron la misma suerte), Y en ese momento, el reloj  casi centenario de la plaza dejó de funcionar, y un arriesgado operario tuvo que ponerlo en hora. No me extraña, á mí también se me quedaron grabadas las imágenes de sus verónicas y de la preciosa primera serie con la muleta en la retina desde entonces.

De lo demás cabe destacar las dos buenas estocadas de Manzanares a sus dos toros, la sensación de que éste atesora una calidad que está todavía por pulir- sigo creyendo que el movimiento codillero que eliza a la salida de cada pase, le perjudica en la evolución de sus faenas., y el toreo moderno de Rubén Pinar, que por desgracia demostró que es uno más en la larga lista de la infame escuela del Juli y compañia

 De momento, ya tenemos suficente para saciar nuestro apetito taurino al menos por otro siglo, en el que para acordanos de tardes como ésta,  diremos: " Bendito Morante que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.... "

Ya ni el Cid....

19 de mayo Plaza de las Ventas

6 toros de Núñez del Cubillo ( encaste juan pedro domecq) muy desiguales de presencia ( escandalosamente chicos los tres primeros), flojos,  destacó el encastado quinto, que empujó con clase en las dos varas que tomó, de gran fijeza y por momentos bronco en la muleta.

El Juli, El Cid y Miguel Angel Perera

Cartel muy rematado el de esta tarde, de lleno reventón, con la reventa por las nubes, y todas las caras guapas en los tendidos de sombra dejándose ver: otra vez como cada año, San Isidro cumple su papel de acto social, de quedada como dicen ahora, y las clases pudientes hacen acto de presencia en el coso madrileño para compartir una tarde que prometía sobre el papel , y a la que honró ¿? con su presencia SM el Rey y la Infanta Elena desde una barrera del tendido 10.... y como suele suceder en este tipo de corridas, y más cuando torea el Juli, la tarde se fue al traste por el escaso juego que depararon los toros y por la ausencia de trapío que lucieron los tres primeros toros que saltaron al ruedo. Sinceramente no me puedo creer que una ganadería como la Núñez del Cubillo, no tenga nada en el campo de más trapío que lo ha que traído hoy a Madrid, pero podría ser, ahora lo que es más difícil de entender es que el equipo de veterinarios y el Presidente del festejo no le hayan puesto reparos a los tres novillos infames que abrieron plaza. Por este camino, al aficionado cabal, conseguirán echarle de la plaza, y dejaremos hueco para que se puedan sentar en el tendido los representantes de la cultura de la satisfacción para que puedan lucir sus mejores galas y seguir cerrando negocios.

El Juli no aprende la lección; cada año se apunta a la corrida que resultó triunfadora el año anterior, y aunque este año parece que ha rebajado su caché,  entró en la corrida que el año pasado propició la salida por la Puerta Grande de Perera. Y aunque aquélla no fuera un ejemplo irreprochable de presentación, no recuerdo semejantes chirrinas como las de hoy: vaya coincidencia con el niñato!. Y tanta preparación, y tanto cuidado para luego torear a su segundo toro de forma desigual por la mano derecha,  reeditando el natural del Tato, citando casi tumbado, algo seguramente meritorio para los profesionales, pero tremendamente antiéstetico. En fin, que para ese viaje no hacía falta esas alforjas.

El Cid tuvo que cuidar la embestida del noble segundo, que embestía con buen tranco, noble, pero muy flojo. Con tal material, el toreo que pensábamos poderoso del Cid, desluce, es comprensible. Pero salió el jabonero en quinto lugar, al que recibió con unas ajustadas verónicas, y pronto descubrió la nobleza del astado por el pitón izquierdo. El toro tenía una gran fijeza y se arrancó de lejos al caballo para recibir una primera vara , que resultó eterna, empujando con clase. El toro sangró una enormidad y tomó una segunda vara con alegría y entrega. Acudió como un obús al embroque de los pares que por el pitón izquierdo clavó con acierto desigual Alcalareño ( mucho mejor el primer par que el segundo) y llegó al último tercio con la fuerza y la casta que no habían sacado sus hermanos, un punto remontado como los vinos añejos. Pensamos entonces que el Cid, doctor honoris causa por la Universidad de Victorino Martín, le iba a plantar batalla como tantas veces... pero no pudo con él; el toro tenía mucho que torear por ambos pitones, por el izquierdo rebañaba cada pase y la codicia en la embestida dificultaba la colocación del torero. Probablemente el Cid, sorprendido por el comportamiento, quiso cambiar a la diestra, y le recetó un par de tandas al más puro estilo de la tauromaquia moderna: a distancia , sin cruzarse, y sin atacar al toro. Un toro para haberle plantado más batalla de la que vimos, no un toro de carretón, ni de embestida larga y noble, pero un toro encastado en definitiva, al que el Cid quizás en otro tiempo habría cuajado. Una pena.

Perera está un momento excepcional, y  sólo con su fenomenal colocación durante toda la tarde consiguió que los dos toros que le tocaron en suerte parecieran mejores en sus manos de lo que realmente fueron. El muletazo de mano baja, rematado a la cadera, bien ligado , lo ejercitó tanto  con su primero que pegaba derrotes por el pitón derecho como con el último de la tarde que se empleaba a medias por el pitón izquierdo, con la cara a media altura. Quizás dos defectos tuvo en su faena al sexto toro: la elección de los terrenos - por qué decidió torearlo en los medios, cuando probablemente el sitio era en la raya del tercio-, y la faena tan larga que le administró, sonando un aviso cuando todavía no se había ni perfilado para matar.

En fin, que apañados estamos si del cetro de la tauromaquia se nos apea quien ha sido durante estos últimos años, un faro, una guía: esperemos que no sea así, y que una mala tarde la tiene cualquiera, hasta el Cid.

  

Triunfo de Castella ante un generoso público

14 de mayo  Plaza de toros de las Ventas

6  toros de Gracigrande ( encaste juan pedro domeq ) desiguales de presentación, chicos segundo y cuarto, descastados, mansos, manejables.  Destacaron quinto y  sexto por su nobleza 

Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Alejandro Talavante

Debutaba en la feria el que suscribe, después de los carteles de relleno y ganado infumable que la empresa ha tenido a bien regalarnos este año; en esta semana han cortado orejas Emilio de Justo, Luis Bolívar y el Capea, con méritos distintos y ante ganado de muy distinta condición. Lo más difícil ya se ha conseguido y el Capea por fin ha podido cortar una oreja en San Isidro, ante un toro que probablemente fuera de dos orejas... pero con lo feo que torea este chaval conseguir esa recompensa, es un milagro que a lo mejor hay que apuntar en el haber de nuestro Santo patrón....

Comenzó la corrida con el saludo majestuoso de las verónicas elegantes de Morante, ante una birria de toro de Garcigrande, que embestía con la cara descompuesta, sin fijeza y ninguna clase. El toro, sin humillar durante toda la lidia llegó con la cara por las nubes imposibilitando el toreo de Morante, que es de mano baja. Por lo menos mató con habilidad y se le agradece. En su segundo, un toro castaño, que se enteraba por el pitón derecho, igual de distraído y desrazado que el resto de sus hermanos, a la salida de una vara se llevó por delante su banderillero infiriéndole un cornalón de 25 centímetros. Llegó a la muleta con poco son, sin emplearse y tomando el engaño andando, y Morante le planteó la faena en la rayas del tercio pegando al tendido 10, en donde pudo sacarle una serie con la mano derecha de muchos quilates, lo mejor de la tarde. Lástima que tuviera el peor lote con diferencia.

El Misié Castella se encontró con un toro burraco, el segundo de la tarde, anovillado, y manso hasta la saciedad. El toro no se empleó en el caballo, pero tenía la virtud que descolbaga una enormidad, hecho que aprovechó el Misié para realizarle una faena vulgarota, meritoria por momentos, porque el toro se rajaba a cada pase ( empezó la faena en los medios, luego se fue a terrenos del 5 y la terninó casi en el 7.. eso es tener una concepción de faena y lo demás tonterías). Dio muchos muletazos con la derecha, al relance, medios pases, ninguno rematado, pero eso sí, bajándole mucho la mano y sometiendo la mansa embestida del astado. Mató de una estocada trasera y un poco caída e incomprensiblemente el público le pidió la oreja. En el quinto, el más noble junto con el sexto de la corrida, lo citó desde la raya del tercio para enjaretarle unos estatuarios my ceñidos: el toro se le venía como un obús y el Misié aguantó impávido, sin enmendarse un ápice. Luego le recetó dos por bajo y la trincherilla ( modalidad dos de inicio de faena, la modadlidad uno que es el pase cambiado por la espalda para continuar de igual forma, esta tarde no la ejecutó) y la plaza ya estba entregada. Bueno la plaza, y supongo que todos los taurinos del orbe taurino, que hablan auténticas maravillas del Misié, porque hay que ver lo pesado que se pone Molés con el francés... Siguio con la mano derecha en tandas de mano mu y baja, su mejor virtud, pero sin rematar detrás, o al menos a mí eso me pareció, porque no me llegó a calar ninguna. Se echó la mano a la izquierda y el toro embestía con peor condición, había que aguntar más la embestida incierta, y no se la jugó, perfirió volver al pitón derecho para asegurar la Puerta Grande que le esperaba ya entreabierta. Mató de una media casi entera un pelín cáida, y cortó otra discutida oreja.El día que veamos torear de verdad, tendremos que sacarlos dos o tres veces por la Puerta Grande para compensar salidas como la de ayer.  

Y Talavante, el Afligido, o se nos ha enamorado o ayer se pasó con la dosis... ante el mejor lote de la tarde ( el sexto toro mereció mejor trato ) estuvo anodido, vulgar, ausente, en fin, el sabrá. 

¿Galgos o podencos ?, esa costumbre tan española...

Llevamos ya casi seis meses debatiendo entre la clase política si estamos en una crisis o si se trata de una recesión, o si por el contrario es una situación económica complicada, o atravesamos momentos difíciles que serán complicados de solventar en el corto plazo...bla, bla, bla. Y mientras tanto los precios de las materias primas por las nubes, propiciando una de las mayores crisis alimentarias que se recuerdan en los últimos años, el precio del petróleo hinchado por las posiciones especulativas que toman los poderosos fondos de inversión, a los que se les abrieron las puertas de ese mercado de forma inconsciente hace tres años, los tipos de interés al alza para contraer la oferta monetaria ante la subida galopante de la inflación ( ese es otro impuesto más que nos cuelan a los trabajadores) en la eurozona, y ante ese panomara, llevamos seis meses de discusión bizantina para designar aquello que muchos estamos viendo, y otros desgraciadamente están ya sufriendo en sus carnes. Esa discusión de mesa de café parece que es lo único de lo que es capaz nuestro gobierno; quién sabe si esos son los efectos perversos que tiene la globalización, en un entorno en donde de los tres problemas que he citado ninguno depende directamente de las decisiones de este gobierno ( factores exógenos que dirían los economistas), ni de ninguno de los de nuestro entorno. Con la política monetaria en manos del Banco Central Euopeo, el mercado de las materias primas y del petróleo en manos de especuladores, que juegan sus bazas de inversión precisamente en contra de lo que necesita la economía real ( los hedge funds están apostando por posiciones largas de peróleo y cortas de empresas asociadas al ciclo productivo) ¿ qué soluciones hay para salir del pozo?. Hay dos recurrentes y relativamente sencillas de aplicar:

a) La primera la relajación de la política fiscal, la aprobación de incentivos fiscales ( algo un poco más serio que la devolución de los 400 euros) , pero que va en el mismo sentido, para incentivar la inversión y el consumo que son los que pagan el pato en este contexto. Pero tampoco en este punto hay manga nacha para su aplicación, ya que el famoso superávit presupuestario, se deteriora por momentos, al reducir el consumo ( IVA) y el beneficio empresarial ( impuesto de sociedades). Caer en un déficit publico pueden afectar al proceso inflacionista y tensionar aún más los yipos de interés a medio plazo.

b) la otra ya nos la conocemos: el Banco Central Euopeo, en su preocupación por vigilar la subida de los precios,recomienda que no caigamos en la espiral de segundo ciclo de la inflación, es decir, que no se repercuta la expectiva de inflación en el incremento de los salarios, ya que entraríamos en uan espiral de difícil salida, como ya ocurrió en otras ocasiones. Difícíl dilema. Por el lado de salarios, nada que hacer. ¿ y por el lado del empleo? con las altas tasas de paro que destruye la construcción, parece que tampoco queda mucho margen y si no que se lo pregunten a los 300 trabajadores de la constructora Martinsa- Fadesa a los que se les ha planteado la aceptación de un ERE ( expediente de Regulación de Empleo) debido a las dificultades que ha tenido la empresa para poder renegociar su deuda a corto plazo ( 150 millones de euros), entrando en pérdidas de 85 millones de euros en el primer trimestre, cuando el año pasado en el mismo período habían ganado 429 millones de euros. Ahora convocan concurso de acreedores, proveedores y trabajadores a la cola para cobrar... pero ¿dónde están los 429 millones de beneficio? Fernando Martín ve como su instrumento de creación de valor, la empresa, se puede ir a pique, pero ¿ y su patrimonio personal conseguido gracias a los beneficios de esa empresa? ¿ y los beneficios escandalosos de estos últimos años? Sin duda es una situación incómoda, pero creo que no comparable a la de las familias de los 300 trabajadores que se quedan en la calle... Y todavía aparecerá algún gilipollas con la corbata de Adam Smith reclamando más liberalización del mercado de trabajo... Dios ¿ cuándo aprenderemos?. Los empresarios según nos dice la teoría, arriesgan su patrimonio para crear empresas ( valor), crean puestos de trabajo, generan riqueza, pero ese beneficio acumulado no se evapora, se transforma en riqueza personal y desproporcionada, esas son las reglas del juego hoy por hoy; ésa es la recompensa del carácter emprendedor, continúa la teoría, por haber arriegado su patrimonio. En el caso de Martinsa, Fernando Martín amasó su fortuna pidiendo un préstamo personal ( ese sí contra su patrimonio personal) sobre unos terrenos en las Rozas que posteriormente fueron reclasificados... ése fue su gran mérito.

José Tomás forja su leyenda a sangre y fuego

15 de junio Plaza de las Ventas

4 toros del Puerto de San Lorenzo ( encaste Atanasio Fernández), desiguales de presentación, descastados, mansos, 1 toro de Cortés ( encaste Juan Pedro Domecq) , flojo, deslucido, 1 toro de El Torero ( encaste Juan Pedro Domecq) flojo, con complicaciones.

El Fundi, José Tomás y Juan Bautista

Volvía José Tomás a las Ventas después de la apoteósica tarde del 5 de junio, en la que cortó cuatro orejas, cruzando por sexta vez la Puerta Grande de las Ventas; la expectación era enorme, cun un lleno hasta la bandera ,con la reventa por las nubes, y el sol calentando la tarde con justicia en los tendidos de sol, la primera tarde de esta larga y extraña Feria. Al romper el paseíllo, la plaza obligó a saludar desde el tercio al mito, una forma de agradecimiento público por la tarde cin que nos obsequió el otro día. Incomprensiblemente el mito no compartió la ovación con sus compañeros de cartel, como hiciera en la última de la feria del aniversario el Cid.

Y salió el segundo de la tarde, justo de presencia, y manso declarado desde el inicio; costó un mundo que tomara dos varas, e incompresiblemente ni el director de lidia, ni José Tomás movieron los caballos hacia la querencia como aconsejaba el comportamiento del astado. La lidia en el segundo tercio fue espantosa, con el toro aquerenciado en la raya del tercio, defendiendo los adentros y los subalternos pasando las de Caín para poder banderillearlo. José Tomás comenzó la faena obligando al burel con unos doblones por bajo, rodilla en tierra que fue lo mejor de la faena; luego intentó quitarle la querencia al ejemplar del Puerto, toreándolo en la raya del tercio, pero el toro a cada pase, salía suelto buscando el refugio de las tablas: y allí que fue a torearlo José Tomás, dándole todas las ventajas al toro, desafiando la lógica, atropellando la razón y el sentido de la lidia; los pases por la derecha, muy pegados a las tablas se sucedían el primero hacia afuera con dificultades y el segundo hacia adentro con más profundidad, por la entrega del toro; por el pitón izquierdo el toro ya había hecho un extraño y J.T. no lo dudó, y lo citó por ese pitón, quizás demasiado largo, sin citarle a la distancia apropiada, la corta, con el toro más tapado, y a las primeras de cambio el toro se lo echó a los lomos: salió econ el rostro y el traje emabardunado por la sangre del morrillo del toro y la plaza empezó a entrar en estado de shock por la entrega del torero; consiguió darle una tanda de tres pases por el pitón derecho, más ligadas de lo que se esperaba del toro, y ya con la plaza entregada se dispuso a entrar a matar dejando una estocada en el rincón, que le valió para cortar una oreja que se le protestó: una faena a puro huevo, a cara de perro.

En su segundo, un sobrero de El Torero, bastote de lámina y abierto de cuerna, no consiguió templarlo con el capote, resultando la mayor parte de los lances enganchados; el toro llegó humillando al último tercio, pero debido a la falta de fuerzas, presentaba complicaciones por los dos pitones: por el pitón derecho, el toro se quedaba corto a partir del tercer pase, teniendo J.T. que tragar un mundo hasta que el toro pasara en cada pase; por el pitón izquierdo, el toro no desplazaba lo sufciente. De las tandas por la derecha destacaron dos muletazos de mano baja y mandones, que nos recordó por momentos la faena de la otra tarde; sin embargo se echó la mano a la izquierda, y después de dos naturales, remató con un pase de pecho por el pitón derecho, en el que toro se paró, cabeceó y lo levantó del suelo, infiriéndole tres cornadas en el muslo derecho; se levantó sin mirarse la herida y con el boquete abierto en su muslo, continuó toreando como si nada, una tanda más por la derecha a pies juntos, y una más con las famosas manoletinas, con la plaza como un manicominio. Se dispuso a entrar a matar con las facultades mermadas, no pudiendo cruzar, y saliendo rebotado de un pitonazo en el pecho, que pudo ser mortal. La plaza rugía, pidiéndole los máximos trofeos, que el Presidente concedió, que J.T. recogió de manos del alguacil, para encaminarse lentamente por su propio pie hasta la enfermería, mientras la plaza gritaba: " ¡ torero, torero!. José Tomás forjaba así su leyenda a base de sangre y fuego, sin término medio, jugándose la vida ante unos toros infames que no ayudaron en nada al diestro. Otra versión del mismo torero que vimos triunfar la otra tarde con un toreo magistral ante otro tipo de toros; como decía Curro, las cornadas te las debe dar el toro bueno, no esa moruchada infame que envió el ganadero ayer; o como decía el maestro Esplá, la técnica debe estar al servicio del torero para dominar al toro, y ésta consiste básicamente en burlar la embestida del toro para que el torero salga airoso: lo de J.T. esta tarde roza más la inmolación del torero en el ruedo, ajeno a la técnica, esquivando la razón, en definitiva una épica de otra época que tan poco se ve en los tiempos que corren, y si no que se lo pregunten al Juli....

El resto de la corrida se diluyó entre la mansedumbre de los astados, las buenas verónicas ( buenas nada más ) del Fundi al cuarto de la tarde y algún destello de calidad de Juan Bautista en el sexto de la tarde, que tenía genio por los pitones, con mucho que torear.

El gallo de Perera

6 de junio Plaza de toros de las Ventas

6 toros de Núñez del Cubillo ( encaste juan pedro domecq) muy desiguales de presencia ( chicos el 3º y 5º), flojos, sin complicaciones resultaron nobilísimos para la muleta el 3º, 5º y 6º.Se pidió la vuelta al ruedo para el 5º que el Presidente acertadamente no concedió.

El Cid, Miguel Angel Perera y Alejandro Talavante

Tarde de resaca después de la apoteosis tomista del día anterior, la plaza continuaba conmocionada con las faenas de José Tomás. Aún así, la tarde sobre el papel reunía a lo mejor del escalafón actual, y sobre todo contaba en el cartel con el Cid, a quien se obligó a saludar desde el tercio al finalizar el paseíllo, ovación que compartió con sus dos compañeros. Sin embargo,luego tardaron en entrar en la faena de Talavante al tercero de la tarde y no jalearon algunos muletazos buenos del Cid a su primero.

El Cid se encontró con algo parecido a un toro, el primero, de embestida rebrincada, sin fuerzas aunque con casta, gazapón, un toro que no le permitió colocarse en cada pase por el molesto gazapeo; además para colmo el toro se acostaba por los dos pitones por la falta de fuerzas, con la embestida a media altura, y el Cid no le cogió el aire en ningún momento, una pena. En el cuarto un toro que se movió, con tranco, pero que acusó la falta de fuerza, se dispuso a torearlo en el centro del ruedo, espaciando las series para que el toro se recuperara y durara más la faena; hubo algunas tandas por el lado izquierdo que tuvieron importancia, pero el toro a partir del tercer muletazo perdía intensidad en la embestida por la falta de fuerzas. Para colmo mató de dos feos espadazos que atravesaron al toro. Una vedadera lástima, porque torea como los ángeles con la mano izquierda.

Alejandro Talavante debió salir ayer por la Puerta Grande, porque se llevó el mejor lote de la tarde, dos toros nobles, de emebestida pastueña; su primero galopaba con tranco y tenía un pitón izquierdo que valía un potosí. Talavante toreó bien por momentos, pero construyó una faena maciza, los pases resultaron enganchados y no remató detrás de la cadera. Mató bien y le concedieron una oreja. En el sexto, el toro transmitía menos, la embestida era más pastueña, pero no puso él lo que le faltaba al toro, diluyéndose la faena como un azucarillo., por el defecto de la colocación perfilera, toreando en la cepa, sin cruzar, sin arriesgar un ápice.

Todo lo contrario de Perera, que cuajó una tarde sensacional: hizo un quite por gaoneras muy ceñidas ( me temo que van a desbancar a las chicuelinas como quite más repetido por los toreros), y toreó con una ligazón y un sentido del temple y de la distancia que le encumbran en la cima de un escalafón ramplón. En el quinto toro, un dechado de nobleza por ambos pitones, que fue a más durante la faena, Perera lo recibió desde el centro de la plaza con el pase invertido por la espalda, ligando otro más en un palmo de terreno. Se echó la mano a la derecha y consiguíó dos tandas excelentes, de mano baja, muy bien ligadas y superiormente rematadas. Los naturales salieron también limpios, y en definitiva construyó una auténtica sinfonía de buen toreo. Esta vez no acabó la faena entre los pitones del toro ( ¡ qué manía!) y mató de una estocada en el rincón. Se le pidieron las dos orejas, la vuelta al ruedo al toro, y parte de la gente quería sacar a hombros a Fernando Cepeda... en fin, la pasión juega estas pasadas a menudo. Cuando estaba dando la vuelta al ruedo en terrenos del 4, salió un gallo con el trapío propio de esta plaza, de una caja enorme que portaba un aficionado, que tras dar dos pasos, fue enganchado por las patas por su subalterno, así que Perera ya tiene gallo, y la Fiesta también, que no sólo de Tomás vive el hombre.