Se estrenaba ayer la nueva película de Antonio Banderas : " El camino de los ingleses " basada en el libro de Antonio Soler, y se nos ocurrió la brillante idea de ir a verla. Hacía tiempo que no veía salir a la gente de la sala a los ¡ treinta y cinco minutos de iniciada la proyección !: todo un récord.
Probablemente a Antonio Banderas le haya venido grande el proyecto. De otra forma no se entiende la forma de abordar la película que parece un video clip , estéticamente bello por momentos, pero vacío de contenido, pretenciosamente filosófico y desmedido de metraje.
Trasladar la dualidad que presenta La Divina Comedia a la pantalla, mezclarlo con las aspiraciones poéticas de un joven malagueño de los años 70, conjugarlo con las peripecias juveniles de una pandilla de amigos durante el verano, son ingredientes atractivos todos ellos si se toman por separado. Al intentar unirlos, mediante la voz en off de un ridículo Fran Perea haciendo de Jesús Quintero, una música machacona que no deja de sonar en ninguna escena ( ese tipo de música que a partir de determinadas horas de la madrugada podrías estar oyendo durante horas), y una Victoria Abril sobreactuada como de costumbre, y que a pesar de sus 50 años sigue empeñada en lucirse en las escenas más escabrosas, dan como resultado una mezcla informe, lenta, soporífera, el camino de la nada.