31 de mayo Plaza de las Ventas
6 toros de Palha (encaste contreras) bien presentados, muy en el tipo de Baltasar Ibán. Nobles el 5º y el 6º a menos 2º, 3º, 4º y muy bravo y noble el 1º.
Sánchez Vara, Javier Castaño y Luis Vilches
Se llamaba Rabosillo, el número 901 (esta ganadería es de las pocas que sigue herrando sin corregir el número en cada camada), y le tocó en suerte a Sánchez Vara. El toro con gran fijeza desde que salió de los toriles, fue un dechado de bravura. Tomó dos varas en el caballo empleándose, en la primera empujó de veras y el presidente, que se supone que está para salvaguardar los intereses del aficionado, nos hurtó de ver galopar al toro en la tercera vara.
En banderillas el toro galopaba de lejos, y ya en el primer par, Sánchez Vara le tuvo que ganar la cara al cuarteo porque se venía como un obús. Con la tarde ventosa, como tantas, Sánchez Vara perfirió torearlo al hilo de las rayas, cuando el toro y la plaza le pedían que lo lidiara en los medios. Se dispuso a torearlo con la diestra, al hilo del pitón y el toro acudía boyante a cada toque del torero; otra cosa era la colocación, el remate de los pases despedidos hacia fuera, con el toro haciendo el avión en algunos pases, y el torero desbordado por la embestida del astado. Se echó la mano a la izquierda y el toro continuaba embistiendo con buen son, pero la faena no terminó de alcanzar altura en ninguna fase. Al menos lo mató por arriba y el Presidente nuevamente demostró su sensibilidad con el público volcado a favor del toro, sin reaccionar ante la petición de vuelta al ruedo para el toro. Pocas veces se disfruta tanto como hoy, aplaudiendo la bravura que demostró este toro. Bien por el ganadero. Al torero ni le dejaron saludar desde la raya el tercio, porque esta sufrida afición esta harta de ver faenas tan ramplonas como la de ayer, y el enfado tenía su justificación en la excepcional bravura del toro de Palha, tan escasa estos días. Con su segundo, peor toro, al que le faltaba transmisión, la faena resultó igual de desangelada que la del primero. Luego nos acordaremos de los cortijos, los mercedes, y culparemos al maestro armero de lo imposible...
A Javier Castaño le tocaron dos toros de distinta condición, a los que se empeño en torear de igual forma: el primero que tomó dos varas de lejos, se fue apagando por momentos llegando a la muleta con el defecto del molesto cabeceo que a punto estuvo de costarle un disgusto, porque su toreo, como casi todo el moderno, está basado en el parón, en el arrimón, innecesario, en la muleta retrasada y en sacar los pases con cuentagotas. En su segundo, de mayor nobleza, que tomaba la muleta de largo y con bondad, más de lo mismo: parón, péndulo y poco más. Debería replantearse su concepción del toreo, que precisa un marmolillo para lucirse, porque en cuanto el toro se mueva...
Luis Vilches se llevó el lote de más calidad para la muleta de la corrida. En su primero, al que había banderilleado bajo el alborozo generalizado el banderillero entrado en carnes Tomás Loreto, (quizás porque a pequeña escala se reprodujo el lema de los toros que tanto llega al público, " no va a ser capaz"), le recetó una faena sin exponer, con muletazos aislados de gran calidad. Mató muy mal. En su segundo, un toro noble, el más discreto de la corrida en cuanto presentación, lo toreó con la muleta adelantada, pues el toro tardeaba en exceso, pero al embarcarlo en la muleta, y darle salida, se quedaba demasiado lejos para ligar, y costaba un mundo darle ligazón a la faena. Ese paso para adelante muchas veces marca la distancia en sitio y caché.
Salimos contentos de la plaza, e incluso hicimos que el mayoral de la ganadería saliera a saludar desde el tercio al finalizar la corrida; premio excesivo dirán los puristas, ante una corrida que resultó de juego desigual y que no mantuvo ni por asomo el listón de bravura del primer toro. Al carajo con los puristas, hoy por fin disfrutamos de un toro realmente bravo, y eso según lo visto en esta feria, es un hecho excepcional del que no estamos acostumbrados a disfrutar todos los días, pero que cuando llega como hoy, no puedes olvidar porque sientes realmente la emoción al ver la bravura de un toro como el primero de hoy. Enhorabuena, ganadero.
Ciertamente tendriamos que haber invitado al mayoral a una tapa de PANCETA y un par de Mahou's en la calle Rafaela Bonilla (imposible saber quien coño era esta mujer)...
***No es una de las trece rosas.
Es cierto, algo raro pasa con esta mujer, no hay forma de encontrar nada.
Habrá que cambiar de nombre la calle, porque si no a tu hermano no le vamos a dejar en paz hasta que lo encontremos.