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La Coctelera

poli

19 Junio 2007

José Tomás regresa mejor que el mito

17 de junio Plaza de la Monumental de Barcelona

6 toros de Núñez del Cuvillo (encaste Juan Pedro Domecq), discretos de presencia, justos de fuerza (1º y 4º inválidos) manejables, nobles (2º y 3º). Destacó el bravo sexto, premiado con la vuelta al ruedo

Finito de Córdoba, José Tomás y Cayetano Ordóñez

Allí estaba, era cierto, el mito volvía a la plaza de la que salió once veces a hombros, cinco años después de retirase silenciosamente de los ruedos, al finalizar una corrida en Murcia, sin aspavientos, sin despedidas. El reencuentro esta vez sí, a bombo y platillo, con el José Tomás tour como han bautizado algunos la reaparición del mito, en plazas de segunda, con ganado cómodo y para que no se atragante, poco a poco... Algunos opinan que vuelve para lleváserlo crudo, que el sitio comprometido que solía pisar, no iba a ser el elegido esta vez; como si no tuviéramos toreros en el actual escalafón que se lo llevan crudo desde hace años, como si no tuviera derecho José Tomás a participar del pastel si decidiera algún día aliviarse...
Desde luego, de momento, que estén tranquilos los pájaros de mal agüero, que José Tomás ha vuelto mejor que se fue. Hoy hemos vuelto a disfrutar de su soberbia colocación, cruzado al pitón contario, del pase hacia adelante (no hacia atrás, Ponce), que da en cada serie, de los naturales abrochados con el forzado de pecho (porque no hay sitio para un pase más), con la profundidad de su toreo circular (no todo es colocación, Castella). En su primer toro, un toro noble escaso de fuerzas como toda la corrida, empezó toreando por el lado más potable del astado, el derecho, y ligó una tanda en la raya del tercio que nos hizo concebir esperanzas. Ya en el toro de Finito, había realizado un soberbio quite por chicuelinas, muy ceñidas, marca de la casa. Se cambió de mano y empezó a torear al natural. La primera serie resultó enganchada; la segunda fue una auténtica obra maestra: cuatro naturales sin perder terreno al toro, largos y abrochados con el de pecho, y la plaza puesta en pie. Mató de un horrendo bajonazo y aún así le dieron la oreja, a ver qué Presidente con la plaza a favor desde el principio de la tarde, le hubiera negado la oreja al mito... Con el segundo, un simulacro de toro de lidia, descastado, sin clase, distraído, que salía suelto a cada pase, por el que nadie daba un duro, se lo llevó a la raya del tercio y literalmente lo hipnotizó con su muleta como al resto de la plaza. A base de echarle la muleta muy delante, templándolo y ligándolo consiguió dos tandas de naturales imposibles. Ayudados por bajo y pases del desprecio antes de cuadrarlo y las manoletinas de turno ya muy cerrado en tablas.. para acabarle matando en los bajos. Una pena, tendrá que seguir entrenando con el carretón.

Ibamos a ver a José Tomás y nos encontramos con la grata sorpresa de Cayetano. Es cierto que le tocaron los dos mejores toros del encierro, pero también es cierto que los supo entender de maravilla, dándoles la distancia que el toro necesitaba, templando mucho la embestida ya de por sí pastueña de los de Núñez del Cuvillo. Tiene elegancia y temple Cayetano, no en vano ha tenido a un torero de toreros como maestro, su tío Curro Vázquez. En su primer toro, boyante y noble, cuajó una faena maciza, bella por momentos, a la que habría que poner el pero de la colocación, de embraguetarse más con el toro. Mató muy bien de una certero volapié y le concedieron dos orejas. En el sexto de la tarde, el más bravo de la corrida, otra faena importante, con muletazos de trazo largo y lento, rubricada con una estocada recibiendo, dejándose llegar mucho al toro, que le valió para cortar otras dos orejas y eclipsar en parte el retorno del mito. No era fácil en la tarde del regreso sobreponerse al ambiente tomista de la plaza y remontar el vuelo.

Un acierto al que se le haya ocurrido programar la vuelta de José Tomás con Finito abriendo el cartel en casi todas sus actuaciones, porque dudo mucho que pueda haber un torero tan a contraestilo del mito en el actual escalafón: Finito es un excelso dominador del arte de tirar líneas, de no embraguetarse con el toro, no conoce ni por asomo la palabra cruzarse. En su primero, un inválido que debió ser devuelto, ése fue su toreo y le apludieron y si no llega a pinchar le corta una oreja. El público a pesar del ambiente bullanguero que se vivía en la plaza, de acontecimiento singular, de ese " yo estuve allí ", se fijó en la diferencia de colocación con el mito, y en su segundo le pitaron. El algodón no engaña, y José Tomás, de momento tampoco.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Cel

Cel dijo

Hay que joderse..... Qué envidia más mala que me da......

19 Junio 2007 | 01:13 PM

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