Otra vez tenemos al clero soliviantado por la inclusión de la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía (EpC) en este curso escolar: el portavoz de la Conferencia Episcopal la acepta a regañadientes, mientras un obispo llamó hace meses a la objeción de conciencia, y la asociación de padresy alumnos de siempre (es curioso, pareciera que los padres no se renuevan, que son siempre los mismos) amenaza con convocar una manifestación masiva en contra de la asignatura. Flaco favor para el carismático líder Rajoy que tendrá que elegir entre hacer caso a la Conferencia Episcopal y envainársela, o dar gusto al sector más casposo de sus votantes; en cualquier caso se ha manifestado a favor de quitar la maldita asignatura en cuanto gane las elecciones: eso es un programa de gobierno en condiciones y lo demás tonterías...

Uno de los encargadosde redactar el temario de la EpC ha sido Fernando Savater. Si no tenía bastante con la creación del nuevo partido con Rosa Díez al frente, el catedrático de filosofía, conocedor y estudioso de la Etica y su historia en su último libro, de lectura obligada, "La vida eterna", esboza algunas de las razones que le han llevado a apoyar esta asignatura (de la que sólo se dará una hora de clase a la semana): como él dice "estas cinco razones no pretenden inaugurar mediterráneos sino sólo ayudar a no meternos en los peores charcos":

1) Históricamente ha sido la tradición religiosa la encargada de vertebrar moralmente las sociedades; sus criterios han sido dogmáticos y excluyentes frente a otras religiones. Pero las democracias modernas basan sus acuerdos constitucionales precisamente en el acuerdo y en la posibilidad de revocar los mismos, nunca son dogmáticos y funcionan como garante de todo las confesiones y en contra de las persecuciones religiosas que ha habido durante la Historia.

2) En la sociedad laica las creencias religiosas tienen acogida como un derecho pero nunca como un deber. Otra vez lejos del dogmatismo formalista religioso.

3) Las religiones están facultadas para orientar a los creyentes sobre qué conductas son pecado pero nunca para establecer qué debe ser considerado como delito. Salvo que se tenga una cadena de radio como intérprete que traduzca los pecados en delitos...

4) En la escuela pública, sólo puede resultar aceptable la enseñanza de lo verificable, de lo refutable por el método científico, ya que ésa es la esencia de la educación, el conocimiento de la verdad.

5) Ante el creciente individualismo tan criticado por algunos teólogos, la asignatura funcionaría como elemento autónomo moral de cada persona frente a la insolidaridad o la despreocupación por lo social que nos vincula. " Nuestros modos de educación ciegamente fabrican individuos cada vez más indiferentes a lo colectivo y por tanto a lo político."

Además necesitamos una herramienta que nos vertebre, que nos ayude a criticar, a reflexionar y no a creer, que no nos fanatice, porque los temas que realmente mueven a la gente, que llevan a participar en piquetes, a meterse en política y a lanzar bombas, son precisamente la clase de cuestiones que jamás decidirá la ciencia, y sin embargo son los temas en los que somos más propensos a posicionarnos con firmeza y a defender lo que creemos verdadero.
Para resumir como decía Santayana:
"No hay tiranía peor que la de una conciencia retrógada o fanática que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo inexistente".