Gran corrida de Palha: por fin vimos tres varas
29 de mayo Plaza de toros de las Ventas
6 toros de de Palha ( encaste contreras- Baltasar ibán) bien presentados de trapío irrepochable como el 1º y el 6º, muy ofensivos, encastados, 1º y 4º bravos, 2º noble pero flojo, 5º y 6º llegaron con complicaciones al último tercio. Al 3º se le premió con la vuelta al ruedo.
Luis Miguel Encabo, Sánchez Vara y Luis Bolívar
Sí señor, una auténtica corrida de toros, enhorabuena al ganadero. Toros con un trapío irreprochable, con presencia, muy ofensivo como el primero de la corrida o el último de la tarde. Una corrida con una nota alta, altísima si la comparamos con el resto de la cabaña brava que ha pasado por la feria, también con matices, pues en líneas generales la corrida empujó y se empleó más con el caballo que en el útimo tercio, una corrida en definitiva mejor para el aficionado que para el torero, muy al gusto de Madrid y seguro que no tanto del taurinismo militante, que no la ensalzarán tanto, se preocuparán más de comentar sus defectos, que los tuvo, que de resaltar sus virtudes. En fin, extraña fiesta ésta si el aficionado no disfruta cuando el torero lo hace y viceversa. Yo por si acaso, me quedé a aplaudir al mayoral para que recogiera la ovación dese el tercio al finalizar la corrida, no vaya a ser que pasen diez o quince años sin ver nada parecido.
La pelea que realizó el primer toro en el tercio de varas fue de las que hacía tiempo que no se veían, con el toro empujando de veras, encelado en el peto en una primera vara interminable, seguida de una segunda arrancándose de largo al caballo; el presidente cambió el tercio precipitadamente y nos hurtó del disfrute de la tercera vara que el toro hubiera tomado sin acusar el castigo. Encabo se dispuso a torearlo un poco más allá de la raya del tercio, porque el toro al finalizar el tercio de banderillas hio un amago de rajarse que probablemente condicionó la elección de los terrenos. A continuación le recetó una serie de pases por el pitón derecho al más puro estilo de la tauromaquia moderna, al hilo del pitón, muy despegado, en un sitio imposible para poder ligar los pases. Pensará que es problema de la plaza, lo injustos que somos, y otras mandangas; quizás los toreros deberían verse toreando y compararse con otros toreros, le recomiendo que vea la faena del Cid del día de San Isidro y entenderá la diferencia. El toro , bravo, es cierto que no descolgaba en cada embestida, que su embestida era un poco violenta sobre todo en el primer muletazo, pero eso no justifica la faena ramplona con que nos obsequió. Cuando un torero no está en el sitio, se nota, sobre todo a la hora de matar, y a éste que era bravo lo mató en la ¿ suerte contraria?, quizás para que no se le arrancara tan fuerte. Si lo hubiera toreado de verdad, con el toro entregado, y lo hubiera citado a recibir en la suerte natural, la plaza se le habría entregado también; pero para eso hay que tener sitio y predisposición, y eso Encabo hoy por hoy no lo tiene. Gran toro el primero, a mi entender mereció más la vuelta al ruedo que el premiado. Al menos en su segundo, lució al toro en el tercio de varas, y pudimos ver tres varas con el toro galopando... otra cosa es donde cayeran las puyas ( ¡ qué mal se pica hoy en día!). Con la muleta, más de lo mismo, toreo superficial, sin profundidad, ramplón; me temo que no es sólo una mala tarde. Por mucho menos Esplá el otro día, se sintió impotente en su primero y anunció que no vuleve a Madrid... hasta para eso hay que ser torero. Que tome nota.
El segundo de la tarde, de menos presencia sin estar mal presentado, resultó el más flojo del encierro, con una embestida que fue la de la más calidad para el torero aunque corta por el pitón derecho... pero le tocó a Sánchez Vara. Por el pitón izquierdo el toro se desplazaba más, pero Sánchez Vara se empeño en torearlo por el derecho , y cuando quiso cambiar de mano, el toro ya estaba muy rajado. Con el quinto, con la plaza en pleno schock de bravura, los dogmáticos se pusieron pesados y se erigieron en directores de lidia, obligando al torero a dejar al toro en Carabanchel para tomar la tercera vara, precisamente en el toro que menos lo necesitaba. Fue un momento esperpéntico, con cierto sector del público aleccionando al picador para mover el caballo, aconsejando cómo debía llamar al toro, etc... tengo que reconocer que desconocía que hubiera tanto ex picador entre los aficionados. El toro literalmente roto por el castigo excesivo y por la aburrida espera, llegó al último tercio sin un pase, exhausto de esperar la tercera vara; en ese momento Sánchez Vara se debió acordar de la familia de los dogmáticos; la próxima vez que ceda los trastos a´los dogmáticos y que bajen del tendido de uno en uno a torearlo. Qué mala es la histeria.
Y llegó el tercero de nombre " Rachido ", un toro pronto, que galopaba con buen son. Luis Bolívar lo recibió muy bien con el capote rematando con una vistosa media.Puso en suerte al toro galleando en el primer puyazo, y el toro se arrancó como un obús hacia la acorazada de picar. Se empleó en la primera vara y tomó las dos siguientes con alegría auqnue sin emplearse del todo. Luis Bolívar venía con la lección aprendida, pues su apoderado conoce a la perfección los gustos de la afición venteña; citó desde los medios con un pase cambiado y el toro se arrancó con fuerza. Otro más por la espalda y toreó por el pitón derecho en series cortas, pues el toro iba a menos en cada pase. Las tandas no resultaron muy templadas, porque el toro en el primer muletazo pegaba un derrore que el torero no supo sortear. Se cambió de mano y citó de frente, dándole distancia con la muleta en la mano izquierda recogida para luego desplegarla al llegar el toro al embroque: vamos el cartucho de pescado de la escuela sevillana que inmortalizara Pepe Luis Vázquez, en versión colombiana y ¡ nada menos que a un Palha en Madrid ! El público tomó partida por el toro y enciam Luis Bolívar lo mató de un infame bajonazo. El resultado fue un poco desequilibrado: vuelta al ruedo para el toro y saludos desde el tercio para el torero. Con el sexto de la tarde, le pudieron más los consejos de su apoderado o las ganas de agradar y se llevó a los medios al toro más reservón de la corrida. Cuando remataba el tercer natural el toro le prendió por la pierna y le buscó con saña en el suelo, afortunadamente sin calarle; volvío a repetir el bajonazo infame de su primero, malogrando una actuación meritoria.
Al menos esta vez, ni un bostezo en la plaza, no hubo gente que abondonara masivamente la plaza en el quinto toro, y Florito no sabemos si estuvo en la plaza; hubo toros, emoción, división de opiniones y dosis de histeria, vamos, la Fiesta en estado puro.

socrates2005 dijo
Si señor, estoy de acuerdo contigo en lo que dices. Así lo ví yo y no como los parlanchines del plus que me cuentan estuvieron sacando defectos a los toros toda la tarde.
Esperemos que los de hoy estén por lo menos a la altura de los de Palha.
saludos.
30 Mayo 2008 | 10:37 AM