El Juli y su circo
3 de junio Plaza de toros de las Ventas
3 toros de Gracigrande ( encaste juan pedro domeq ) impresentables, chicos, inválidos, descastados, y 3 toros de Peñajara ( encaste Baltasar Ibán) desiguales de presentación, encastados.
Julio Aparicio, el Juli y Sebastián Castella
Vaya por Dios, torea el Juli esta tarde y nos encontramos con el primer baile de corrales con tres toros devuletos en el reconocimiento previo y no sé cuántos vistos, hasta componer la corrida con el remiendo de Peñajara.. ¡ qué casualidad!. En un San Isidro de hace cuatro o cinco años, el niñato repitió el " gesto ", y montó tal lío de camiones en los corrales, que hasta tuvieron que utilizar los camiones de la mudanza que antaño aparcaban en los aledaños de la plaza...; en aquella ocasión , se sacaron de la manga una corrida de Antonio Bañuelos que trajeron por teletransporte desde Burgos, con el pelo de invierno, impropia como la de hoy para una plaza como Madrid. No es la primera vez Julián, que nos montas este numerito, no es la primera vez que nos roban a mano armada la lidia de tres toros, que se dice pronto y rápido, como rápida transcurrió la primera parte de la corrida, anodina por la invalidez y el poco fuste de los astados de Garcigrande. Si el planteamiento del Juli es hacerse millonario con los toros, si su concepción y la de los que le rodean es cuidarlo, elegirle el ganado necesario para que la " empresa" funcione, que pongan un puesto de pipas y las vendan a granel en las tardes de rejones, que seguro que se forran, pero que dejen a los aficionados cabales al margen de simulacros como el que hemos visto hoy. Como diría un castizo: ¡ Julián que ties madre!
Los taurinos dirán que el mal juego de los astados dio al traste con el festejo y dilapidó la buena disposición de los diestros ; esos taurinos compadrean a diario con los claveles pertenecientes a la cultura de la satisfacción que abarrotan la sombra palmoteando las posturas cañís de un joven francés ante un inválido; por mucho menos a Padilla hace dos años se le excolmulgó de esta plaza precisamente por ponerse cañí, bueno también por chulo, y por aquella montera horrible, y ...
Julito Aparicio dio la sensación de seguir toreando en el campo, en una plaza de tientas, ajeno a las veinticinco mil personas que abarratoban la plza; con su primero, que empujó con clase en el caballo, aunque escaso de fuerzas, se dispuso a torearlo en el centro del ruedo precisamente por el mejor pitón toro, el izquierdo. El toro humillaba una barbaridad, iba largo, pero no le podía bajar la mano, y lo enceló con el pico de la muleta, en pases templadísimos y largos, perfileros, pero con mucho gusto. En su segundo una buena media enroscándose al toro en la cadera para cerrar las verónicas de recibo; el toro llegó a la muleta tardo, sin emplearse, y Julito no está a estas alturas precisamente para emplearse, ni para aguantar parones, y la faena se diluyó en un mar de dudas por los dos pitones. ´
Julián se enfadó en su primero ante la incomprensión de los tendidos, que continuaban protestando al toro al que intentaba hacer seguramente la faena de su vida, si no no se entendie tal cabreo... Con el segundo de Peñajara, un toro que fue a más durante la lidia, que llegó con la embestida un punto áspera por el pitón izquierdo, le recetó algún natural largo y templado, pero sin romper al toro, sin quebrarlo; por la derecha el toro iba peor , más corto y punteando la muleta, así que se le agradeció que abreviara. La próxima vez, que le reserve un crucero por el Mediterráneo a su veedor y a Florito, y venga con toros a Madrid.
Sebastián Castella ha perdido definitivamente la frescura de las temporadas pasadas y ahora mismo es un torero claramente en regresión, a menos; en el último de la tarde, el único que salió con el trapío que exige esta plaza, lo toreó desde el mismo centro del ruedo, en tandas con la mano derecha que resultaron brillantes por momentos y que calaron en el tendido ante la embestida pronta y vibrante del astado.Se cambió de mano y consiguió dos tandas de naturales, con el toro metiéndose por dentro que resultaron meritorias; pero incompresiblemente, se metió donde le gusta a él, entre los pitones, en la distancia corta que es la que domina, y donde resulta tan vulgar como el resto. Una pena. Menos mal que lleva en la cuadrilla a Curro Molina que clavó dos excepcionales pares de banderillas, y corrió a una mano al toro desde el burladero del 10 hasta el del 6, templando, deleitándonos con las únicas dosis de torería que hubo ayer en la plaza.
