El gallo de Perera
6 de junio Plaza de toros de las Ventas
6 toros de Núñez del Cubillo ( encaste juan pedro domecq) muy desiguales de presencia ( chicos el 3º y 5º), flojos, sin complicaciones resultaron nobilísimos para la muleta el 3º, 5º y 6º.Se pidió la vuelta al ruedo para el 5º que el Presidente acertadamente no concedió.
El Cid, Miguel Angel Perera y Alejandro Talavante
Tarde de resaca después de la apoteosis tomista del día anterior, la plaza continuaba conmocionada con las faenas de José Tomás. Aún así, la tarde sobre el papel reunía a lo mejor del escalafón actual, y sobre todo contaba en el cartel con el Cid, a quien se obligó a saludar desde el tercio al finalizar el paseíllo, ovación que compartió con sus dos compañeros. Sin embargo,luego tardaron en entrar en la faena de Talavante al tercero de la tarde y no jalearon algunos muletazos buenos del Cid a su primero.
El Cid se encontró con algo parecido a un toro, el primero, de embestida rebrincada, sin fuerzas aunque con casta, gazapón, un toro que no le permitió colocarse en cada pase por el molesto gazapeo; además para colmo el toro se acostaba por los dos pitones por la falta de fuerzas, con la embestida a media altura, y el Cid no le cogió el aire en ningún momento, una pena. En el cuarto un toro que se movió, con tranco, pero que acusó la falta de fuerza, se dispuso a torearlo en el centro del ruedo, espaciando las series para que el toro se recuperara y durara más la faena; hubo algunas tandas por el lado izquierdo que tuvieron importancia, pero el toro a partir del tercer muletazo perdía intensidad en la embestida por la falta de fuerzas. Para colmo mató de dos feos espadazos que atravesaron al toro. Una vedadera lástima, porque torea como los ángeles con la mano izquierda.
Alejandro Talavante debió salir ayer por la Puerta Grande, porque se llevó el mejor lote de la tarde, dos toros nobles, de emebestida pastueña; su primero galopaba con tranco y tenía un pitón izquierdo que valía un potosí. Talavante toreó bien por momentos, pero construyó una faena maciza, los pases resultaron enganchados y no remató detrás de la cadera. Mató bien y le concedieron una oreja. En el sexto, el toro transmitía menos, la embestida era más pastueña, pero no puso él lo que le faltaba al toro, diluyéndose la faena como un azucarillo., por el defecto de la colocación perfilera, toreando en la cepa, sin cruzar, sin arriesgar un ápice.
Todo lo contrario de Perera, que cuajó una tarde sensacional: hizo un quite por gaoneras muy ceñidas ( me temo que van a desbancar a las chicuelinas como quite más repetido por los toreros), y toreó con una ligazón y un sentido del temple y de la distancia que le encumbran en la cima de un escalafón ramplón. En el quinto toro, un dechado de nobleza por ambos pitones, que fue a más durante la faena, Perera lo recibió desde el centro de la plaza con el pase invertido por la espalda, ligando otro más en un palmo de terreno. Se echó la mano a la derecha y consiguíó dos tandas excelentes, de mano baja, muy bien ligadas y superiormente rematadas. Los naturales salieron también limpios, y en definitiva construyó una auténtica sinfonía de buen toreo. Esta vez no acabó la faena entre los pitones del toro ( ¡ qué manía!) y mató de una estocada en el rincón. Se le pidieron las dos orejas, la vuelta al ruedo al toro, y parte de la gente quería sacar a hombros a Fernando Cepeda... en fin, la pasión juega estas pasadas a menudo. Cuando estaba dando la vuelta al ruedo en terrenos del 4, salió un gallo con el trapío propio de esta plaza, de una caja enorme que portaba un aficionado, que tras dar dos pasos, fue enganchado por las patas por su subalterno, así que Perera ya tiene gallo, y la Fiesta también, que no sólo de Tomás vive el hombre.
